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Abejas melíferas - ID Control de Plagas

Abejas melíferas y humanos, ¿más parecidos de los que imaginamos?

Nuevos estudios sobre las abejas melíferas nos están indicando que éstas comparten algunas características con los humanos autistas. El estudio de las abejas y su comportamiento es uno de los más fascinantes que existen. Ya hemos hablado de la importancia de la abeja para el equilibrio de la naturaleza. También hablamos de ataques de estos insectos. Hoy hablamos de la aparición de un estudio que relaciona a éstas con el autismo.

Abejas melíferas

Las abejas melíferas o abejas europeas también denominadas abejas domésticas, son las más encontradas en todo el mundo. La Apis mellifera es un himenópteroapócrito de la familia Apidae. Su origen se encuentra en Europa, África y algunas zonas de Asia. Desde esos lugares se ha ido introduciendo en el resto del Mundo. Su clasificación le correspondió a Carlos Linneo en 1758. En la actualidad se han reconocido ya más de treinta razas de abejas melíferas.

Abejas melíferas y humanos autistas

Las abejas melíferas no responden a señales sociales obvias casi sistemáticamente, esta característica les es común con los humanos autistas. Un estudio científico ha demostrado que los genes asociados con el trastorno del espectro autista en humanos, se regulan de forma diferente en las abejas respecto a sus compañeras más receptivas, a esas señales sociales.

De momento el estudio acota a los genes asociados al autismo estas similitudes. El estudio viene del Proceedings of the National Academy of Sciences. Este estudio revisa la herencia molecular compartida por las especies del reino animal. Este estudio nos da algunas pistas sobre la evolución del comportamiento social de los individuos. Así las cosas el estudio identifica que existen abejas melíferas que son más activas que otras. AL tiempo algunas son indiferentes a las amenazas que se ciernen sobre la colmena. Por ejemplo cuando se introducen intrusos en las mismas.

Respuestas a estímulos

El estudio muestra que algunas abejas están más comprometidas con determinados estímulos que otras. Esto es algo genético, y es la clave que diferencia a las abejas guardianas, de las abejas nodrizas, por ejemplo. Pero al tiempo existen ejemplares muy activos que responderían indiscriminadamente a unos estímulos u otros. Esas abejas que nunca responden a esos estímulos estarían desconectadas socialmente hablando. Son reacciones similares a las que las personas con autismo presentan ante situaciones sociales. Para entender la relación de estos comportamientos el estudio de los genes es clave.

Para ello el estudio se hizo sobre doscientos cuarenta y seis grupos de abejas, en siete colonias. Todas ellas genéticamente diferentes. Se probó a cada abeja en contextos diferentes, y se analizó la expresión génica de sus cerebros. El resultado, es que se hallaron más de mil genes que se regulaban de forma diferente entre abejas nodrizas y guardias. Esos resultados se trasladaron a la lista de genes conocidos relacionados con el autismo humano. Se pretendía determinar que proporción de genes eran los mismos en el caso del autismo y en el de las abejas.

Los resultados…

Los resultados eran claros había una significativa coincidencia entre el perfil de expresión génica de las abejas, y los genes que se asocian al autismo en humanos. Del mismo modo se analizaron los correspondientes a depresión, esquizofrenia, y otros trastornos mentales, se concreto que no existían coincidencias significativas. Los datos reflejan que la falta de respuesta social tiene características moleculares comunes entre especies diferentes. Esto no significa que los humanos seamos como abejas o viceversa, en realidad la capacidad de respuesta social depende en gran caso del contexto. Por ejemplo en el trastorno autista hay otros comportamientos asociados, además de la falta de respuesta.

El comportamiento social de humanos y abejas se desarrolló de forma independiente. Pero el estudio revela que tanto humanos como abejas hacen uso de las mismas herramientas. Podríamos aseverar que existe una herencia común entre los distintos animales. Una herencia que nos impulsa a responder al comportamiento social de formas similares o parecidas. Este estudio será la base sin duda para poder probar este extremo en un futuro.

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